Tapachula, Chiapas a 07 de abril del 2026 (DSN) .– Habitantes de diversas colonias y fraccionamientos enfrentan una severa disminución y deficiente suministro de agua potable, una problemática que se ha intensificado a inicios de 2026 debido a la temporada de estiaje, la sequía y las altas temperaturas que azotan la región.
De acuerdo con reportes ciudadanos, zonas del nororiente de la ciudad —como Mil Garzas, Monroy, Francisco Villa, Fraccionamiento Guadalupe y Coapantes— reciben agua apenas un día a la semana o con una presión mínima, lo que dificulta su almacenamiento y uso doméstico.
La situación se ha visto agravada por fallas estructurales en la red hidráulica. Se estima que cerca del 40% del agua potable se pierde antes de llegar a los hogares, debido a tuberías obsoletas y fugas no atendidas, lo que evidencia un rezago importante en infraestructura.
El panorama para este año es especialmente crítico. La combinación de escasas lluvias y temperaturas que han alcanzado entre 45 y 50 grados Celsius ha reducido considerablemente los niveles de agua, afectando no solo a Tapachula, sino a más de 35 municipios en Chiapas.

Esta crisis ya tiene repercusiones económicas. Representantes del sector empresarial han advertido que la falta de agua pone en riesgo la producción agrícola y el desarrollo económico de la región. A ello se suma el descontento social por el incremento de más del 30% en las tarifas del servicio, a pesar de las constantes fallas en el suministro.
Ante la escasez, muchas familias han tenido que recurrir a la compra de agua mediante pipas particulares, cuyos costos oscilan entre los 700 y mil pesos, generando un fuerte impacto en la economía doméstica. La demanda de este servicio ha aumentado en más del 500% en los últimos meses.
Por su parte, el Comité de Agua Potable y Alcantarillado de Tapachula (COAPATAP) ha sido objeto de críticas por la falta de respuesta oportuna. En algunos sectores, los habitantes han esperado hasta 12 días para la reactivación del servicio. Esta situación ha derivado en protestas, bloqueos y la toma de oficinas del organismo por parte de ciudadanos que exigen soluciones inmediatas.
Especialistas señalan que la crisis hídrica en Tapachula no solo responde a factores climáticos, sino también a la falta de inversión sostenida en infraestructura, lo que ha dejado a miles de habitantes sin acceso adecuado al agua potable.
Mientras tanto, la población continúa enfrentando una de las problemáticas más apremiantes en la región: el acceso limitado a un recurso esencial para la vida diaria.
