El exalcalde de Tapachula vuelve a la escena política bajo las siglas del Partido Verde; su regreso reabre los cuestionamientos sobre su gobierno y sobre la congruencia de una trayectoria marcada por los cambios de camiseta.
Tapachula, Chiapas., a 14 de septiembre de 2026. – (DSN) Neftalí del Toro Guzmán vuelve a colocarse en el escaparate político. Ahora lo hace bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México, una nueva plataforma desde la cual pretende mantener presencia y construir un proyecto rumbo al futuro electoral.
PERO HAY UNA PREGUNTA QUE DIFÍCILMENTE PODRÁ ESQUIVAR:
¿Qué cambió: sus principios políticos o solamente el partido que le ofrece una nueva oportunidad?
Porque la memoria de Tapachula no comienza con su afiliación al Verde.
Del Toro ya tuvo en sus manos el gobierno municipal de Tapachula entre 2015 y 2018, administración que estuvo acompañada de cuestionamientos sobre las finanzas municipales, los servicios públicos, los adeudos y el funcionamiento de organismos como COAPATAP.
Incluso durante el último tramo de aquella administración, medios locales reportaron que Tapachula quedaba entre los municipios más endeudados del estado.
Y mientras el Ayuntamiento enfrentaba problemas financieros, trabajadores de COAPATAP protagonizaron protestas y reclamaron al gobierno municipal el pago de adeudos que, según sus propios señalamientos, alcanzaban decenas de millones de pesos.
Esos antecedentes no pueden borrarse con una nueva afiliación.
EL PROBLEMA NO ES CAMBIAR DE PARTIDO
En democracia, cualquier ciudadano tiene derecho a cambiar de partido.
El problema aparece cuando el cambio parece obedecer más a la conveniencia electoral que a una evolución ideológica explicada públicamente.
Del Toro fue alcalde bajo una coalición en la que participaron PRI, Verde y Nueva Alianza.
HOY VUELVE A PRESENTARSE BAJO EL VERDE.
Y eso inevitablemente provoca suspicacias.
Porque para muchos ciudadanos, los partidos políticos han dejado de representar principios y se han convertido en vehículos para conservar posiciones, negociar espacios y mantener vigencia.
LA PREGUNTA ENTONCES ES INEVITABLE:
¿Dónde quedó el proyecto político que defendió ayer?
¿Dónde están las convicciones que justificaron sus anteriores alianzas?
¿Cambió de ideas o simplemente cambió de escenario?
LA CONFIANZA TAMBIÉN TIENE MEMORIA
El mayor problema para Neftalí del Toro no necesariamente está dentro del Partido Verde.
Está afuera.
Está en la percepción de los ciudadanos.
Porque un político puede cambiar de partido en una noche, pero la confianza ciudadana no cambia con el logotipo de una credencial.
Los ciudadanos de Tapachula tienen derecho a preguntar por los resultados de aquella administración municipal.
Tienen derecho a recordar los problemas financieros.
Tienen derecho a preguntar qué ocurrió con los adeudos.
Tienen derecho a cuestionar la calidad y el resultado de las obras.
Y tienen derecho a exigir explicaciones sobre todos aquellos señalamientos que acompañaron a su gobierno.
No se trata de condenarlo políticamente por acusaciones que no hayan sido acreditadas.
Se trata de algo mucho más sencillo:
rendición de cuentas.
¿Nueva oportunidad o reciclaje político?
La llegada de Del Toro al Verde puede ser presentada como una incorporación importante para ese partido.
Pero también puede ser interpretada de otra manera:
como el reciclaje de un proyecto político que busca una nueva plataforma después de haber perdido fuerza en anteriores escenarios.
Y ahí está el verdadero desafío para el exalcalde.
No será suficiente tomarse la fotografía con dirigentes del Verde.
No será suficiente anunciar una nueva etapa.
No será suficiente hablar de futuro.
Primero tendrá que explicar el pasado.
Porque si pretende pedir nuevamente el voto de los tapachultecos, tendrá que responder qué hizo bien, qué hizo mal, qué dejó pendiente y qué aprendió de aquella administración.
EL VERDE TENDRÁ QUE ASUMIR TAMBIÉN EL COSTO
El cuestionamiento no es únicamente para Neftalí del Toro.
También lo es para el Partido Verde.
Porque al incorporar a un político con una trayectoria conocida, el partido también adquiere sus fortalezas, pero **también carga con su historial político.
La dirigencia verde tendrá que explicar qué encuentra en Del Toro: ¿experiencia, estructura electoral, liderazgo territorial o simplemente una figura conocida que puede aportar votos?
Porque si la respuesta es solamente electoral, entonces el mensaje para los ciudadanos sería preocupante: que los principios pueden negociarse cuando llega la temporada electoral.
TAPACHULA MERECE ALGO DIFERENTE
Tapachula no necesita políticos que simplemente cambien de camiseta.
Necesita proyectos.
Necesita resultados.
Necesita políticos capaces de defender sus principios incluso cuando hacerlo implique perder una candidatura o una posición.
Por eso, la llegada de Neftalí del Toro al Verde debería provocar algo más que aplausos partidistas.
Debería provocar debate.
¿Qué representa realmente Neftalí del Toro en esta nueva etapa?
¿Una renovación política?
¿Un proyecto personal?
¿Una estrategia electoral?
¿O simplemente otra oportunidad para regresar al poder?
La respuesta no la dará el Partido Verde.
La tendrán que dar los ciudadanos en las urnas.
Porque una cosa es cambiar de partido.
Y otra muy distinta es recuperar la confianza de quienes ya tuvieron la oportunidad de conocer tu forma de gobernar.
