Educación que transforma vidas y fortalece a las familias de Chiapas
“Mis hijos son lo más importante para mí. Yo entré al programa para poder ayudarles con
la tarea. Estoy aprendiendo por ellos, por mí y para salir adelante con mi familia”, expresa
emocionada Elsa Ruiz López, educanda del municipio de El Bosque, al compartir las
razones que la motivan a seguir estudiando y a descubrir, día con día, que nunca es tarde
para aprender.
Como respuesta a una deuda histórica de Chiapas con la educación en las comunidades y
en sintonía con la política pública humanista del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, la
alfabetización continúa cosechando frutos en todo el estado. Hoy, Elsa y su esposo, Rigo,
forman parte de las y los chiapanecos que decidieron dejar atrás los prejuicios y tomaron
la oportunidad de aprender y de transformar su historia a través del programa de
alfabetización Chiapas Puede.
Coordinado por la Secretaría de Educación, que encabeza Roger Mandujano, Chiapas
Puede representa una apuesta por acercar el derecho a la educación hasta las
comunidades y hacerlo desde una visión intercultural, humana y transformadora. El
programa reconoce que detrás de cada educando existe una historia, una familia, un
trabajo y una realidad distinta; por ello, busca adaptarse a la vida cotidiana de las
personas y generar espacios de aprendizaje que puedan convivir con sus actividades en el
campo, en el hogar o durante sus jornadas laborales.
Sobre la importancia de la educación para la vida, Elsa recuerda su infancia y reflexiona
sobre el valor de la familia durante este proceso: “Yo no tuve padres que me dieran
estudios, crecí con mis abuelos y ellos no podían llevarme a la escuela. Gracias a Dios hoy
tengo dos hijos y un esposo que me animan todos los días. Estoy aprendiendo poco a poco
y quiero aprender más.”
En sus palabras hay una historia de esfuerzo, pero también una enorme ilusión. A su lado,
Rigo Artemio también está aprendiendo. Para este hogar, las clases se han convertido en
algo más que un espacio de estudio: son un momento para acompañarse, motivarse y
crecer juntos.
Entre las responsabilidades del día a día, este joven matrimonio ha encontrado en el
aprendizaje una nueva forma de compartir la vida, fortalecer el vínculo que los une y
abrirse camino hacia nuevas oportunidades para el futuro que están construyendo juntos,
apoyándose mutuamente en cada nuevo reto y aprendizaje. “Me siento muy orgulloso de
tener una esposa valiente y luchadora. Estamos aprendiendo y nos apoyamos. Cuando
trabajamos juntos, siempre podemos conseguir las cosas. La amo mucho y estoy feliz”,
comparte Rigo.
Elsa y Rigo aprenden juntos, pero también sueñan juntos; porque saben que cada
conocimiento adquirido puede convertirse mañana en una nueva oportunidad para sus
hijos y en un mejor futuro para toda su familia.
Ambos han decidido tomar un nuevo camino para sus vidas, uno lleno de aprendizajes,
oportunidades y esperanza. “Gracias al gobernador Eduardo Ramírez y al secretario Roger
por darnos la oportunidad de estudiar. Ahora nosotros vamos a seguir aprendiendo y a
luchar juntos, porque cuando uno quiere, se puede”.
La historia de Elsa y Rigo es una historia de amor: amor por sus hijos, amor entre ellos y
amor por la posibilidad de construir un futuro distinto. No solo están aprendiendo a leer y
escribir. Están aprendiendo a imaginar un futuro más grande para los suyos y a escribir,
con sus propias manos, las páginas de una nueva historia familiar.
