• El presidente de Coparmex advierte que una prohibición abrupta afectaría a MiPyMEs y podría generar conflictos constitucionales.
La Ley de Plásticos en Chiapas se encuentra detenida y su posible entrada en vigor genera dudas jurídicas y económicas, advirtió el presidente de la Coparmex en el estado, Edgar Axel Benítez Aguilar. Según el dirigente empresarial, una aplicación inmediata podría tener consecuencias negativas en la salud pública y en el comercio local.
“Hay una suspensión, no ha entrado en vigor. Y lo preocupante es que, tal como está reglamentada, su aplicación generaría muchos problemas, tanto en la salud pública como en el comercio”, señaló Benítez Aguilar.
El empresario destacó que la sociedad tiene actualmente una fuerte dependencia del plástico en diversos sectores, desde el textil hasta la industria automotriz. “Todo usa plástico: textiles, lentes, muebles, vehículos. De un día a otro, decir ‘lo vamos a prohibir’ genera un problema muy grande”, advirtió.
Durante la pandemia de COVID-19, el uso de plásticos en envases de alimentos fue clave para reducir riesgos de contagio. “No es solo un tema de practicidad, sino de salud. Imagínate recibir comida en un traste mal lavado; el plástico nuevo ayudó a prevenir enfermedades”, recordó.
En lugar de una prohibición inmediata, Coparmex propone fortalecer la cultura del reciclaje y la separación de residuos. “En Chiapas deberíamos empezar a dividir la basura. En la Ciudad de México esto comenzó en 2009; aquí, en 2025, aún no lo hacemos”, dijo Benítez Aguilar.
El dirigente recordó que en Europa la reducción del plástico se ha logrado mediante inversión en procesos de reciclaje, no mediante prohibiciones abruptas.
Benítez Aguilar subrayó que la aplicación estricta de la ley afectaría principalmente a pequeños comercios y familias que dependen de ventas informales. “Mucha gente no podrá vender sus productos. Si tu madre hace aguas de naranja para sobrevivir, ya no podría hacerlo. En cambio, las refresqueras sí podrían vender sus productos. Eso es lo injusto”, ejemplificó
En Chiapas, las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) representan entre 85 y 90% de la economía local, por lo que una prohibición abrupta tendría un impacto directo en la mayoría de los negocios.
Además del efecto económico, el líder de Coparmex señaló posibles conflictos constitucionales. “El comercio, por constitución, es competencia federal. Si un estado prohíbe la venta de plástico, puede entrar en conflicto con la Constitución. Por eso la ley está en pausa”, explicó.
En México, varias entidades han intentado implementar regulaciones similares, aunque enfrentan obstáculos tecnológicos, como la sustitución del unicel, material altamente contaminante sin reemplazo viable. “Primero debemos invertir en ciencia y tecnología para encontrar alternativas”, afirmó.
Benítez Aguilar propuso que el sector educativo impulse proyectos de investigación para sustituir o reciclar plásticos. “En preparatorias podríamos generar concursos de ciencia cuyo objetivo sea sustituir o reciclar unicel o plástico. Desde ahí podríamos restringir su uso gradualmente”, planteó.
Finalmente, insistió en que la sustitución inmediata del plástico es inviable. “Hoy es imposible reemplazar el plástico. Está incrustado en toda la humanidad”, concluyó.
